¿Acné, manchas y espinillas? El bicarbonato no solo elimina células muertas y bacterias. También evita que se propaguen. Además, gracias a sus propiedades alcalinas y su nivel de ph no deja daños en la piel. En función de las combinaciones que elijamos, además de conseguir un exfoliante ideal gracias al bicarbonato podemos aprovechar también los beneficios de otros ingredientes naturales:

1. Bicarbonato de sodio y agua:

Gracias a sus propiedades alcalinas, la crema exfoliante de bicarbonato de sodio y agua ayuda aoxigenar la piel y evitar que salgan las arrugas antes de tiempo.

  • 1 cucharada de bicarbonato de sodio
  • 1 cucharada de agua

Mezcla ambos ingredientes hasta formar una pasta homogénea. Aplica la pasta sobre el rostro mediante masajes circulares y deja que actué durante 25 minutos. Enjuaga con agua tibia hasta retirar todos los residuos.

2. Harina de avena y bicarbonato:

La avena funciona como un hidratante natural, además de un limpiador. Entre sus componentes sobresalen las vitaminas, minerales e hidratos de carbono.

  • 2 cucharadas de bicarbonato de sodio
  • 2 cucharadas de harina de avena
  • 1 cucharada de agua

Vierte el bicarbonato y la harina de avena, mezcla y añade el agua hasta obtener una pasta cremosa, Aplica en el rostro limpio (sobre todo en las zonas grasas: frente, nariz y barbilla). Lava con agua tibia.

3. Bicarbonato de sodio y leche:

Si bien la leche nos proporciona vitaminas, tras aplicarla en la piel se convierte en un hidratante natural, pues contiene ácido láctico que aumenta la producción de colágeno y elasticidad.

  • 1 cucharada de bicarbonato de sodio
  • 1 cucharada de leche

Mezcla el bicarbonato y la leche hasta formar una pasta, aplícala en el rostro mediante masajes circulares hasta cubrirlo por completo y deja que actúe 10 minutos. Pasado el tiempo indicado, retírala con abundante agua fría o tibia.

4. Aceite de oliva y bicarbonato:

El aceite de oliva es un magnífico elemento para el exfoliante, pues es un producto rico en antioxidantes, ácidos grasos y minerales que hidratan y regeneran la piel.

  • 1 cucharada de bicarbonato de sodio
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 1 cucharada de agua tibia

Añade en un recipiente el bicarbonato y el aceite de oliva, y mezcla durante unos segundos, suma el agua y combina todo hasta obtener la pasta. Aplica en el rostro con masajes circulares y cubre toda la zona. Para terminar, limpia el rostro con abundante agua tibia.

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