Puede ser obvio pensar que un animal adoptado tendrá un mejor semblante con el paso del tiempo. Sin embargo, el caso de un gato llamado Ben Ben realmente es único. Ben Ben había llegado a un refugio de animales con tan pocas esperanzas de vida que incluso ya se había programado su eutanasia.

Cuando Ben Ben llegó al refugio por primera vez tenía problemas en su espina dorsal, varias heridas profundas y una oreja de coliflor.

Al parecer había sido atacado por un animal más grande que él. Además, por la forma de sus párpados, sus ojos lucen tristes todo el tiempo.

Ben Ben estuvo en el refugio hasta que una familia lo adoptó, pero lo devolvieron debido a todos los cuidados médicos que requería. A este se sumó un diagnóstico según el cual este gato no sería capaz de volver a caminar por el resto de su vida.

Así que decidieron sacrificarlo.

Por fortuna una mujer que trabaja en una clínica veterinaria se enteró de la historia de Ben Ben y lo rescató.

Justamente un día antes de la eutanasia, Ben Ben fue adoptado por sus nuevos humanos. La pareja le describió al sitio de Internet Love Meow el estado en el que encontraron al gato:

(…) como si supiera que iba a morir y hubiera dejado de tener esperanza”.

Pero después de llegar a su nuevo hogar todo cambió:

“Nos sentamos con él por una hora y de inmediato él estaba lleno de ronroneos, sonrisas y abrazos de agradecimiento”.

“Sólo le tomó una hora empezar a estar curioso por su entorno”.

Además, pudieron demostrar que el diagnóstico médico se había equivocado, pues no ha dejado de caminar.

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