Para que todo nuestro organismo funcione correctamente, necesitamos que todos nuestros órganos estén sanos. El hígado tiene varias funciones vitales que si en algún momento comienzan a fallar, nos provocará distintos trastornos e incluso podemos morir. Es muy importante una buena salud hepática para tener un bienestar general. Tener un hígado sano, nos permitirá tener una vida más saludable y poder llevar a cabo cualquier actividad física.

¿Cuál es nuestra misión? Proteger nuestro hígado. 

La esteatosis hepática o también llamado «hígado graso», es una enfermedad silenciosa. No somos conscientes de estar desarrollándola y es muy dañina. Por ello es tan importante evitar tenerla o detectarla a tiempo para lograr recuperarnos de forma progresiva.

Algunos de los síntomas que podemos llegar a notar y nos alertan de que estamos sufriendo esta enfermedad, es el dolor abdominal y tener la piel amarilla. Estos son signos claros de que algo no va bien en nuestro hígado.

¿Cuál es el papel del hígado para tener un bienestar global?

El hígado es el encargado de digerir los alimentos, eliminar las toxinas dañinas del cuerpo, almacenar energía y segregar la bilis. También sintetiza enzimas, proteínas y glucosa. Por todo ello, es muy importante cuidarnos de tener un hígado sano.

El hígado graso o esteatosis hepática, no es más que una acumulación de grasa en el hígado. Es benigno, se puede tratar y mitigar, pero si no se toman medidas, se puede convertir en algo mucho más grave, como podría ser una hepatitis, cirrosis o cáncer de hígado.

Hay varios tipos de hígado graso. El tipo No alcohólico se produce por motivos distintos al consumo de alcohol y está asociado a enfermedades como la diabetes, la hipertensión y la obesidad. El hígado graso alcohólico se produce cuando el tiempo que le damos a nuestro hígado para procesar el alcohol no es suficiente; es decir, que el consumo de alcohol es mayor del que puede gestionar. El hígado tiene demasiado trabajo, tarda más en desecharlo y esto produce que la grasa se vaya acumulando.

¿Cuáles son los síntomas del hígado graso?

Hay varias señales que pueden indicarnos que estamos sufriendo esta enfermedad y varían dependiendo de la gravedad o la cantidad de grasa acumulada:

  • Dolor en la parte derecha del abdomen y en la boca del estómago.
  • Vómitos.
  • Diarreas.
  • Falta de apetito.
  • Somnolencia.
  • Cansancio y fatiga.
  • Ictericia
  • Pesadez después de comer.

Cuando el hígado graso que se desarrolla es por consumo de alcohol, se desprende olor a etanol y hay enrojecimiento ocular y facial. Puede haber temblores e intoxicación etílica.

¿Cómo evitamos el hígado graso?

Al formarse por la acumulación de ácidos grasos y triglicéridos, la clave está en evitar tener un colesterol alto, sobrepeso, pérdida o ganancia brusca de peso y enfermedades como la periodontitis.

Otras condiciones que fomentan también el desarrollo del hígado graso son la resistencia a la insulina, pre-diabetes, diabetes de tipo 2, tensión alta y claro está, el consumo habitual de alcohol.

Si consumes alcohol de forma excesiva, deberías hacer una pausa por tu propia salud. Es bueno darle un descanso al hígado para que pueda deshacerse de todo el alcohol. Si sigues consumiendo, tu hígado no es capaz de terminar su trabajo de depuración, haces que trabaje demasiado y se deteriora.

Tendrías que cambiar también algunos hábitos como mejorar tu alimentación, incluyendo en ella nutrientes esenciales a diario, y mantener el colesterol, los triglicéridos y la presión arterial en niveles equilibrados.

Además, te vendrá bien incorporar a tu vida una rutina de ejercicio físico.

Que estés sano permitirá que puedas proteger a los tuyos y seguir con tus sueños. Tu cuerpo es tu motor para lograr todo lo que deseas, por lo que tienes que cuidarlo todo lo que puedas.

¿Conocías esta enfermedad? Comparte con tus seres queridos para que puedan cuidarse y tener un hígado sano.

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