La rápida reacción del Gobierno, así como la toma de decisiones a la hora de tomar las medidas oportunas como el aislamiento o control de las fronteras fueron claves para frenar el contagio. A pesar de la cercanía con China, solo contabilizan 3 muertes y 127 infectados.

En Australia el coronavirus COVID-19, puede tacharse de que su situación actual es de éxito a pesar de los nuevos pacientes de este jueves, tales como el actor Tom Hanks y su mujer o uno de los miembros del equipo de McLaren que iba a disputar el Gran Premio de F1 durante este fin de semana.

Australia es y era dada la cercanía con China, el país número uno en poder sufrir el contagio masivo de este virus. Miles de ciudadanos chinos se desplazan de manera continua a las principales ciudades australianas, bien sea por turismo o negocios. Al igual también hacen este desplazamiento muchos australianos a China.

ES por eso que la rapidez y contundencia con la que ha actuado el Gobierno de Scott Morrison, acciones que podían haber copiado todos los países europeos. El 9 de enero se detectaba la «plaga» que surgía de la ciudad de Wuhan, pues en menos de dos semanas después, exactamente el día 22, el primer ministro australiano tomaba de inmediato las primeras medidas con el fin de evitar el mayor número de contagios posibles en su territorio.

Sabiendo que seguían activos varios vuelos al día desde Wuhan, las autoridades tomaron de inmediato las medidas de higiene oportunas al igual que el aislamiento de las personas y que a la mayor brevedad regresaran a sus países de origen. Implantaron un centro de coordinación nacional para atacar esta crisis, imprimieron folletos informativos sobre el riesgo y los países que eran «peligrosos» y comenzaron a examinar a los pasajeros sus síntomas y temperatura corporal.

Por desgracia, no pudieron hacer nada para salvar a la primera de las víctimas de este virus, que fue un pasajero procedente del crucero «Diamond Princess» que fue desalojado posteriormente a permanecer en cuarentena, junto a otras 700 personas, en la ciudad japonesa de Yokohama.

Aislamiento y control de fronteras

En ese momento cuando comenzaron a surgir los primeros infectados, el Gobierno actuó asilando completamente para cortar el flujo de contagios de raíz. Organizaron vuelos directos para todos aquellos ciudadanos atrapados en Wuhan y los trasladó a la isla de Navidad, donde los llevarían a un centro para migrantes, para tenerlos en cuarentena por 14 días.

Estas medidas adoptadas fueron muy criticadas, pro el Gobierno explicó que era más fácil habilitar un centro concreto con estas características que tener que desinfectar un gran hospital. El problema, que el billete debía ser abonado por el pasajero, costando unos 600 euros por billete. En cuanto cumplieran la cuarentena los enviarían a Perth, que es una de las ciudades más lejos del país, junto con la ciudad más cercana (Adelaida) con más de 2.100 km de distancia.

Otra de las medidas más importantes impuestas fue la cancelación de todos los vuelos y limitar los viajes. La página oficial del Ejecutivo, decía que los extranjeros que han estado en China Continental, Corea, Irán e Italia no podrán entrar en Australia hasta después de 14 días.

Todos los australianos y residentes de manera continua todavía pueden regresar, al igual que también pueden hacerlo sus familiares inmediatos. Pero una vez llegan se les impone de manera automática y rápida una cuarentena de 14 días en su vivienda desde el día que salieron de esos países.

Australia niega categóricamente cualquier entrada de personas que han transitado por ellos 14 días antes. También hay restricciones para las tripulaciones aéreas o navieras, que han tomado las medidas oportunas.

Pioneros en investigación

Los australianos son pioneros en investigación. En la Universidad de Queensland en tan solo unas semanas han conseguido desarrollar una dosis de prueba utilizando una tecnología molecular inventada en este país, según informa «Sydney Morning Herald». El 11 de enero cuando aún no había estallado la alarma mundial del coronavirus COVID-19, varios investigadores de Queensland comenzaron a trabajar sobre su genoma, el cual fue difundido por los científicos chinos por Internet. Utilizaron una «tecnología de cepo molecular» que fue totalmente inventada por esta universidad que lo que hace es cambiar la forma de la proteína espicular de tal manera que el sistema inmunológico pueda ser identificada y de esta forma neutralizar el virus.

La aerolínea Virgin Australia, añadió un nuevo producto químico de limpieza que no se ha utilizado nunca, que según los especialistas se aplicará en todos los vuelos, salones y clubes de la aerolínea. Este producto es denominado DuroPax una «innovación de limpieza primero en Australia» que se trata de un producto químico que conseguirá crear una barrera bioestática invisible en absolutamente todas las superficies sobre las que es rociado.

Fuente: LaRazon.es