No importa si lo queremos admitir en voz alta o no – todos somos culpables cuando se trata de juzgar a los demás. Es humano cuando tratamos de orientarnos en la sociedad, pero no siempre significa que esto es lo correcto.

Admitir que tenemos prejuicios no es nada atractivo, más bien muestra un lado nuestro bastante oscuro y aterrador.

El padre de esta historia tampoco estuvo orgulloso de revelar esta parte de sí mismo, pero lo hizo para mostrar como todos en cambio podemos aprender algo de su hijo.

¿Por qué no tratar de ver el mundo por los ojos amorosos de los niños y sin los prejuicios de los niños?

Blanton O’Neal y su hijo de 11 años pasó por algo que nos puede ocurrir a todos – es bastante fácil cometer el mismo error.

El padre cuenta sobre lo ocurrido:

”Yo dudé en si iba contar esto o no, como me hace ver de una forma no muy atractiva. Pero al final creo que muestra como siempre somos honestos con nosotros mismos”.

“Ayer cuando Sean y yo viajamos a Carolina del norte en un viaje de fútbol cerca de la frontera entre Carolina del norte y Carolina del sur paramos en una gasolinera para comprar algo para tomar. Mientras yo pagaba le di las llaves a Sean, para que pudiera regresar al auto.”

“Me tardé un poco en pagar y cuando dejé la tienda vi cuando la puerta de Sean se abrió y cómo él salió del auto. Vi mi hijo irse hacia un hombre en silla de ruedas. Era era un señor mayor, afroamericano, con piernas amputadas. No parecía tener hogar.”

“Mi primera reacción desafortunadamente fue ‘qué mierda. Ahora ha llamado a Sean para que le de dinero’”.

Cuando el padre se acercó vio cómo Sean tuvo una corta conversación con el hombre, se giró y se regresó al auto.

Así que el papaá Blanton hizo lo mismo, se regresó al auto.

“Cuando entré al auto le pregunté lo que había pasado”.

“Nada, papá”, respondió el hijo y siguió:

“Yo solamente le pregunté si necesitaba ayuda. Él dijo que no gracias, que estaba bien. Pero me dio las gracias por haberle preguntado”.

“Estúpido como soy no me había dado cuenta de que este hombre mayor trataba de cruzar el parqueadero que estaba lleno de huecos. Él solo tenía una silla de ruedas y ningunas piernas. Yo vi que mi hijo de 11 años tuvo la suficiente atención para ver esto en el retrovisor. Él soltó su celular con el que estaba jugando, se salió del auto y le ofreció ayuda al hombre.”

Cuando se fueron con el auto Sean preguntó si le podían dar un poco de dinero al hombre. Así que se acercaron al hombre y le preguntaron si necesitaba algo de dinero.

“Pero el dijo ‘no gracias’. ‘Yo estoy bien. Tu hijo es un verdadero caballero y me dio todo lo que necesitaba hoy. Él es un ángel’”.

“Yo subí la ventana y empecé a manejar. Por el rabillo del ojo Sean lo vio y él se despidió con una gran sonrisa”.

“¿Yo me hubiera salido del auto e hubiera hecho lo mismo?

“No escribo esto para buscar atención y para que todos le rindan homenaje a mi hijo. Escribo esto para revelar la cantidad de prejuicios que hay en nuestro mundo. Nosotros decimos cosas feas sobre cada canal de noticias, en Facebook, en Twitter. No es una pregunta de derecha o izquierda. Todos lo hacemos. Hemos olvidado ver el mundo por los ojos de los niños.”

“Muchos han contado durante varios años lo adulto que Sean es. Él realmente puede ser el centro en eventos sociales y puede ser el payaso de los que todos se ríen. Pero sus pequeños detalles de amistad muchas veces pasan desaparecidos, como lo deberían hacer. Sean no estaba buscando que le aplaudieran cuando hizo lo correcto. Él ni sabía que yo iba a ver esto. Él solamente vio un hombre que pensó que necesitaba ayuda.”

Si todos una vez al día pudiéramos hacer lo posible para hacer que una persona sonría – puede ser un desconocido, un amigo o alguien en tu familia – entonces pudiéramos convertir el mundo en un sitio mejor. La linda historia del papá Blanton muestra porque es tan importante juzgar a la gente. Ninguna persona es solo su apariencia o su ropa.

Los niños son muy buenos en ver a las personas por lo que son, pero nosotros los adultos hemos perdido esto y andamos juzgando a toda la gente, todo el tiempo.

Yo espero que el ejemplo de Sean pueda ser un pequeño paso hacia adelante. ¿Esto tal vez comienza con algo lindo que tú mismo puedes hacer para un extraño un día?

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