Tiziano es un pequeño que entabló una bella amistad con un abuelito que jamás quiso dejar.

Su nombre es Tano y es un hombre que ha vivido en la calle por los últimos años. Por su parte Tiziano o ‘Tizi’ como lo llaman sus amigos, es un niño que desde la edad de 5 meses ha tenido que luchar contra el Glioma, una enfermedad asociada con la vista.

En una mañana fría, Tizi iba para la escuela con su madre, Florencia. Ahí fue cuando vieron por primera vez a Tano tratando de resguardarse de una inclemente lluvia que había caído ese día en su cuidad, Buenos Aires, Argentina.

Movido por la compasión Tizi pidió a su madre que le compraran un sándwich en la tienda que solían frecuentar para comprar bizcochos, ahí se percataron que Tano necesitaba más que solo comer.

El pobre abuelito tenía el cabello largo, estaba sucio y además de mojado estaba sufriendo de un frio terrible por lo que aprovechó la ayuda para pedir algo caliente para tomar.

Su nombre real es Jesús y se quedó sin hogar luego de que su propia hija lo sacara de su casa. Tano comenzó a albergarse en distintas casas de asistencia de la ciudad pero dejó de hacerlo luego de cansarse por sufrir robos recurrentes de los otros residentes de las casas hogar. Después de más de un año de vivir en las calles fue cuando conoció a Tiziano y Florencia.

“Un lunes hace tres semanas atrás, conocí a este hermoso Pibe” comenta Tano al sitio “Todo Noticias”.

Durante unas semanas era común que en su camino a la escuela, Tizi buscara a Tano para regalarle un poco de comida hasta que un día, gracias a que la amistad del niño y el anciano había crecido tanto, Tano les pidió que ayuda con un poco de abrigo y calzado, ya que el que tenía le estaba causando heridas. Florencia al escuchar esta petición prometió regresar al otro día con lo que el abuelito le había pedido.

Publicada por Florciita Oleinizak en Lunes, 23 de marzo de 2015

Extrañamente Tano no se encontraba en su lugar al siguiente día. Habían juntado todo lo que necesitaba en una bolsa, pero al llegar al lugar de siempre, el anciano no estaba, por lo que Florencia le sugirió a Tizi esperar al siguiente día. Cuando regresaron el lugar seguía vacío, por lo que ambos emprendieron la búsqueda por Tano.

“Vamos a orarle a Jesús, vamos a encontrar al abuelo” – Recuerda Florencia las palabras de Tizi.

Después de dos semanas, Tano regresó a la esquina donde siempre se encontraba pero esta vez Tiziano haría una petición para que nunca se alejara nuevamente. De corazón, el pequeño le pidió a su madre que adoptaran a Tano, petición que ella aceptaría pues tenía tiempo siendo cómplice de Tizi en esta bella historia.

Tano aceptó la solicitud para unirse a su familia. Antes de llegar a su nuevo hogar, recibió un baño, un corte de cabello y le dieron ropa limpia y finalmente un gran abrazo de Tizi.

“Estoy como un nene de mamá, no me falta nada y eso lo agradezco de corazón”, dijo Tano.

Ahora Tizi, en compañía de sus padres, cuidan de Tano quien lo bautizó como “El abuelo”. Este lindo gesto de toda la familia demuestra que el amor es algo que debemos darle a todos al rededor del mundo. Para la familia de Tiziano esto solo es muestra de su gran corazón y de lo que agradece por estar vivo. Su madre no puede decir más que su pequeño es un ángel, que a pesar de su enfermedad, tiene mucho cariño que entregar al mundo.

Comparte la historia de Tizi y Tano. Muestras de amor de este tamaño tienen que inspirarnos a apoyar a los que menos tienen.