Por muy trillado que se escuche, un acto de generosidad y bondad puede cambiar una vida y esta mujer lo comprobó durante un viaje en avión.

Mientras la mujer se preparaba para tomar su asiento durante el vuelo, notó que algunos soldados abordaron el avión. Después dos de ellos se sentaron junto a ella, algo que le pareció muy agradable, la mujer no se quiso quedar con la duda así que les preguntó hacia dónde se dirigían.

Los soldados muy amables y educados le respondieron a la mujer que se dirigían hacia Petawawa, Ontario, para pasar una semana de entrenamiento antes de ser enviados hacia Afganistán.

Luego de algunas horas de vuelo la azafata les comentó a los pasajeros que se comenzarían a vender almuerzos empaquetados a cinco dólares cada uno, la mujer creyó que no era necesario comprar nada pues sólo faltaban unas horas para llegar a su destino.

Por otro lado comenzó a escuchar la conversación entre los dos soldados, entre ellos se preguntaban si alguno compraría comida, uno de ellos dijo: “Creo que el precio es algo excesivo para esa opción, es mejor esperar a llegar a la base, tal vez ahí tengan algo de comer”.

La mujer rápidamente se dio cuenta que ninguno de los soldados compró comida debido al precio y a la falta de dinero, imaginó que estaban muy hambrientos, así que pensó que debía hacer algo para ayudarlos. Ella quería que estos no pasaran hambre y tuvieran un vuelo agradable.

Momentos después la mujer se levantó de su asiento, se dirigió hacia la azafata y le entregó 50 dólares comentándole que les diera algo de comer a cada uno de los soldados.

La azafata se conmovió ante el gesto de la mujer y le comentó con los ojos llorosos: “Me siento conmovida ante su acción por ayudar a los soldados ya que mi hijo estuvo en la milicia en Irak”.

Gracias al gran gesto de la mujer los soldados pudieron disfrutar de un almuerzo libre de gastos y sin ninguna preocupación. La azafata con gran alegría atendió a los soldados y a la mujer, quien en recompensa por su gran acto de nobleza, le dio comida de primera clase.

Momentos más tarde la mujer se levantó de su asiento para ir al baño donde fue abordada por un hombre quien le dijo que había sido testigo de su generoso acto y le comentó que quería contribuir con los soldados, este le entregó 25 dólares.

Después que el piloto escuchó esta acción se dio a la tarea de preguntar por la mujer y comentarle que él había sido piloto militar y al escuchar de una mujer que le había comprado el almuerzo a todos los soldados quería conocerla y agradecerle por su enorme gesto, pues con él en algún momento habían hecho lo mismo y fue un gesto que no olvidó jamás.

Algunos pasajeros escucharon sobre lo que había hecho esta mujer así que decidieron contribuir dándole dinero. Ella le entregó todo el dinero a los soldados y les comentó que era para comprarse algún refrigerio mientras se dirigían a la base militar, al final se presentó como Jennie Brown.

Una historia muy conmovedora e inspiradora, hacer el bien fortalece nuestra humanidad. 

F: newsner

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