El mundo de la ciencia y la salud se encuentra de luto luego de anunciarse la muerte del Dr. James T. Doodrich, uno de los neurocirujanos pediatras más reconocidos a nivel mundial por su gran inteligencia y trayectoria.

A principios de esta semana y con tan solo 73 años, Doodrich perdió la vida luego de tener complicaciones respiratorias, relacionadas con los síntomas del coronavirus.

Su muerte ha sido de gran impacto entre distintos profesionistas de la salud, pues era sin duda uno de los mejores neurocirujanos.

Su más grande logro fue salvar la vida de los hermanos McDonald, dos pequeños siameses que habían nacido unidos por la coronilla de su cabeza y que además compartían tejido cerebral. Para lograr que ambos sobrevivieran a esta separación, el doctor Doodrich mapeó la anatomía de los pequeños con tecnología e impresión 3D para así poder realizar la operación.

La cirugía tomó alrededor de 27 horas y al menos 40 médicos y enfermeros asistieron al doctor, quien lideró la cirugía.

Tristemente, aún con todas las vidas que salvó el doctor, nadie pudo salvar la suya, convirtiéndolo en una de las miles de víctimas que han perdido la vida alrededor del mundo a causa de COVID-19.

El Dr. Doodrich falleció en el Hospital de Niños del Centro Médico Montefiore, lugar donde ejerció por muchos años. Sin duda, su memoria será honrada y recordada por todas las personas que tuvieron la oportunidad de conocer a este gran ejemplo de ser humano.

“El Dr. Goodrich fue un ícono de nuestra institución y lo extrañaremos mucho. Su experiencia y habilidad solo fueron superados por su amable corazón y actitud.” – comentó el Dr. Philip O. Ozuah, CEO de Motefiore Medicine.

Que descanse en paz este gran héroe.