Si hay trabajos dignos de reconocimiento entre ellos se encuentra médico y enfermera pues son quienes están ahí para curarnos y cuidarnos cuando enfermamos, tenemos alguna dolencia, estamos gravemente heridos, muriéndonos o recuperándonos.

El sinfín de sacrificios que hacen por su labor realmente no los hace cualquiera sino alguien que ama su profesión y se preocupa por el bienestar de los demás, desafortunadamente estos no siempre tienen el respeto y reconocimiento que se merecen.

Y a pesar de las largas y duras jornadas de trabajo, siempre tratan de hacer todo por sus pacientes, sin duda son una fuente de inspiración.

Phillip Urtz, de Nueva York, sabe muy bien lo que es no llevar una vida normal al estar casado con Jessica, una enfermera especializada en accidentes cerebrovasculares.

Publicada por Philip Urtz en Lunes, 7 de octubre de 2013

En primera ella pasa más tiempo en el hospital que en su propia casa y Phillip mira todos los días el gran esfuerzo y agotamiento que la profesión implica.

Y a pesar de todo, Jessica jamás se queja. Phillip ha comentado en una carta que publicó en Facebook que el trabajo de su esposa es el trabajo de su vida.

En una ocasión, una noche en que su esposa llegó a casa luego de un turno de 14 horas, se disponía a descansar, era lo único que deseaba aunque antes se preparó un sandwich de cena y luego se fue a dormir para amanecer con energía y enfrentar todo el día.

Fue entonces cuando Phillip decidió escribir una publicación en Facebook para elogiar a su mujer sobre la disciplina del día a día, ahora su carta se esparce como pólvora en las redes, esto es lo que Phillip ha escrito:

¨Ella es Jessica, mi esposa, está cenando después de haber trabajado 14 horas seguidas. Por fin ha llegado a casa y con el poco tiempo que resta del día, ha cenado y se ha ido a la cama, mañana le espera otro turno.

Ella se levanta muy temprano para preparar sus cosas e irse a trabajar. No le gusta ser interrumpida por las mañanas y yo respeto eso. Se baña, se peina y prepara su almuerzo, me besa a mi y a nuestro perro y luego se marcha.

En su trabajo cuida a muchas personas en sus peores días, no ha distinción, los cuida y se preocupa por ellos por igual.

Incluso en su hora del almuerzo ella está trabajando y casi nunca tiene tiempo de sentarse. Luego de 14 horas llega a casa, se quita los zapatos y lo único que desea es sentarse. Nunca hablamos de su trabajo pues no le gusta hablar de ello y yo la respeto, si en algún momento ella quiere hacerlo, yo la escucharé.

En algunas ocasiones llega feliz a casa y otras muy triste y decaída, pero sin importar su ánimo, ella siempre se prepara con buena actitud para el próximo turno, ella es de admirar.

Publicada por Philip Urtz en Lunes, 15 de octubre de 2012

Sin duda amo a esa mujer con todo mi corazón, es mi heroína, mi maravillosa enfermera¨.

Una carta muy emotiva que ahora se viraliza en redes ¿qué opinas al respecto? Reconozcamos la admirable y valiente labor de una enfermera, ellas merecen todo nuestro respeto.

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