Desafortunadamente nadie tiene el control sobre lo que ocurre, el destino parece estar en verdad marcado y sin importar cuán feliz te sientas en un momento, en un abrir y cerrar de ojos toda tu vida puede cambiar. Quien mejor para entender ello que Megan Moss Johnson.

Residente de Missouri, Megan enfermó gravemente cuando era adolescente, sufriendo una miocarditis, necesitaba con urgencia un trasplante de corazón.

La joven vivía con la idea de que sus últimos días se aproximaban, pues un trasplante de tal magnitud era muy difícil de conseguir, además se encontraba en una lista de espera bastante larga.

Debido a que no sabía cuanto tiempo viviría, Megan comenzó a aprovechar cada uno de sus días y siempre le mostraba un profundo amor a sus seres queridos, disfrutaba cada detalle con ellos.

Al cumplir 23 años la gran noticia llegó ¡un corazón estaba esperando por Megan!

La operación fue todo un éxito, afortunadamente.

Un par de años después, Megan se enamoró y casó con un músico, Nathan Johnson.

La vida de Megan parecía ser perfecta, excepto que las visitas de control en el hospital no le gustaban para nada, el tema le resultó peor cuando quedó embarazada, a pesar de estar muy feliz con la noticia, no toleraba el hecho de tener que quedarse en el hospital en ocasiones o visitar el hospital con más frecuencia que antes, a pesar de que los últimos años había estado bien de salud, los médicos temían por su corazón.

Fue a los nueve meses, un 27 de junio de 2017, cuando la pequeña Eilee Kate, quien sería la única hija de Nathan y Megan llegó al mundo.

Los doctores estaban más tranquilos pues todo el alumbramiento había sido un éxito, madre e hija se encontraban muy bien de salud, pero desafortunadamente todo cambió en un parpadeo.

A las 8 horas de haber dado a luz, Megan falleció, lamentablemente su corazón dejó de funcionar.

Para todos, pero especialmente para su esposo, éste fue un golpe muy duro, no sólo había perdido al amor de su vida sino que también ahora tendría la difícil tarea de criar solo a su bebé.

Nathan quedó destrozado con la noticia, su bebé quedó huérfana de madre pero estamos seguros de que él sabrá hacerlo muy bien pues la pequeña Eilee es una bebé muy deseada por ambos padres.

Deseamos pronta resignación a Nathan, ¡Descansa en paz, Megan!

Nathan pide que se difunda el mensaje para que aprendamos a valorar el sentido de la vida y aprovechar cada minuto de al vida, aunque suene muy trillado. 

La verdad esta historia nos enseña que nada como disfrutar cada día de nuestras vidas y decirles a los nuestros cuanto los amamos. ¡No esperemos a que sea demasiado tarde!

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