Parece imposible creer que ya han pasado casi cuatro años del fallecimiento del actor Robin Williams.

El mundo del cine quedó en luto tras apagarse su estrella, sin duda el famoso actor y comediante era una persona muy querida, brillaba con luz propia y a pesar de que ya no está más, su legado permanece con nosotros.

De principio había muchas especulaciones acerca de la razón o razones por las que el actor había decidido quitarse la vida, pero ahora ya no es un misterio.

Todos pensaban que Williams luchaba contra la depresión o bipolaridad cuando en realidad luchaba contra la Demencia con Cuerpo de Lewy (LBD), enfermedad que es muy parecida a la demencia con síntomas que incluyen una función motora más lenta, además de depresión y alucinaciones.

El autor Dave Itzkoff escribió recientemente la biografía del actor en la que ha sacado a la luz las luchas de este. La ha titulado como Robin y ha cubierto el tema del diagnóstico y la batalla que enfrentó William con lujo de detalle.

Incluso la maquilladora Cheri Minns ha confesa que el actor la pasaba mal en el set de “Night at the Museum: Secret of the Tomb”, misma que fue su última película. Ella comentó lo siguiente:

“Lloraba en mis brazos al termino de cada día. Era horrible, muy triste. Le comenté a todo el equipo de producción que yo sólo era una artista del maquillaje y que no tenía la capacidad de lidiar con lo que le ocurría”.

En ese entonces, el famoso no sabía que sufría de LBD, por desgracia, los médicos lo habían diagnósticado erróneamente con Parkinson, y él presentó muchos síntomas comunes como movimiento alterado, temblores y problemas con el habla.

En el libro también se menciona a Billy Crystal, amigo de Williams quien también abrió su corazón y platicó sobre el deterioro de la salud del actor.

“Tenía cuatro o cinco meses sin verlo y cuando lo vi bajar del auto me sorprendió mucho su aspecto. Lucía más delgado y frágil”, comentó.

“Se encontraba muy tranquilo, a veces sólo extendía la mano, sujetaba por el hombro y miraba fijamente como si quisiera decir algo. Me abrazó y entonces Janice comenzó a llorar. Yo le pregunté ¿qué pasa?, entonces dijo: ‘Oh, me siento feliz de verte. Ha pasado tanto tiempo. Te amo, lo sabes’”.

Por desgracia no fue hasta la autopsia cuando se determinó que el actor había estado sufriendo de LBD.

Susan Schneider, esposa del actor, comentó en una entrevista para la revista People lo siguiente:

“Todo el equipo de médicos hacía lo correcto pero esta enfermedad fue más rápida y grande que todos nosotros. Habríamos llegado allí con el tiempo”.

La esposa ahora quiere difundir la historia de Robin para crear conciencia sobre esta rara enfermedad cerebral, pues piensa que tal vez así podamos prevenir en el futuro.

“Quiero decir que todos hicieron lo mejor que pudieron. Esta enfermedad es como un monstruo marino con 50 tentáculos de síntomas y no se puede detectar hasta que alguien muere, desafortunadamente no hay cura”.

Esperamos que la finalidad de esta biografía logre su cometido. ¡Descansa en paz, Robin, siempre en nuestros corazones!

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