Stuart y Kristy Baxter esperaban con ansias la llegada de su bebé, sin imaginar la noticia que el médico les daría el día del parto.

La pareja realmente esperaba con mucha emoción el día en el que conocieran la carita de su bebé, pues algunos años antes habían perdido un hijo a las 19 semanas de embarazo, y aunque tenían ciertos miedos, estaban muy alegres de poder tener la oportunidad de tener otro hijo.

El día esperado llegó y Kristy dio a luz a un hermoso bebé a quien llamaron Riley. Sin embargo, a pesar de que el parto salió en perfectas condiciones, los médicos le dieron una noticia a los padres que los dejó muy consternados.

Riley había nacido con Síndrome de Down, lo cual iba a complicar su desarrollo personal. Ante la noticia, Stuart y Kristy sintieron una profunda tristeza, pues saben que este mundo suele ser muy cruel con las personas que sufren de alguna discapacidad.

“Después de que nos dijeron que tenía síndrome de Down, lloré, no porque lo quisiera menos, sino porque sabía lo cruel que puede ser el mundo. Eso fue lo primero que pasó por mi mente, pero obviamente mis percepciones estaban equivocadas.” – comentó Kristy.

Con el paso de los años, Riley crecía a su propio ritmo y junto a cada paso que daba, llenaba de amor y carisma a las personas que lo rodeaban. El pequeño era tan gracioso y tan amable que se ganó el apodo de “Smiley Riley”.

“Lo hemos llamado ‘Smiley Riley’ desde una temprana edad porque hace que la gente sea realmente feliz y ver su sonrisa hace que la gente se levante en un mal día.” – comentó su padre.

Su carisma y ganas de vivir la vida llamaron la atención de una agencia de modelos que le ofreció un contrato al pequeño de 4 años para ser imagen de algunas marcas, entre ellas la marca británica Mothercare.

Sus compañeros de clase adoran a Riley y lo ven como una gran estrella pues saben que él es modelo, haciendo que sus días con esta enfermedad sean más ligeros.

“Estaba el miedo a lo desconocido y por qué nos había pasado esto, pero si supiera lo que sé ahora, no me habría molestado en lo absoluto.” – agregó el papá de Riley.

Riley tienen distinta facilidad para caminar o para comunicarse de manera no verbal, pero con apoyo de sus padres ha aprendido a adaptarse, el pequeño monta a caballo de vez en cuando y ha aprendido lenguaje de señas para conectar con otros niños.

El espíritu que tiene Riley lo ha hecho muy fuerte y le ha ayudado a seguir aprendiendo y a seguir contagiando de amor y entusiasmo a otras personas. Sin duda, un gran ejemplo de motivación para muchos!

Apoyemos al pequeño en su nueva etapa 

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