Es sabido que desde tiempo inmemorial, el ser humano se ha valido de los animales para emplearlos como fuerza de trabajo. Tenemos como muestra a los bueyes y los caballos, los cuales acarrean grandes cargas, llegando incluso en ocasiones al extremo de lesionarse. No obstante, ellos deben acostumbrarse a ejecutar tales faenas ya que son forzados y golpeados por quienes los utilizan.

Lo que es en verdad muy conspicuo es que no todo se trata de la miseria humana, ya que en nuestros días hay un gran número de personas en el mundo que se preocupan y se comprometen con el bienestar de estos animales así como su reproducción sostenida, que además censuran cualquier tipo de abuso, castigo o maltrato; lo cual ha propiciado un gran progreso en materia de protección animal.

El poseer una conciencia a favor del bienestar de la fauna, nos ayuda a estar al tanto de situaciones peculiares casos como los que tuvieron lugar en Grecia con los burros que transportan turistas por la isla de Santorini, un magnífico lugar que atrae a numerosos turistas cada año por sus  edificantes museos y estupendas playas. Para poder hacer más confortable y grato el paseo, se emplean burros mediante los cuales los turistas pasan un buen rato.

En tanto muchos piensan que es un panorama sin igual, con un poco de exageración se puede aseverar que los burros preferirían no tener que trabajar. En especial cargando personas con peso excesivo, gente obesa que les dañan la columna vertebral y les causan heridas profundas si las monturas no están bien adaptadas a sus cuerpos.

Ocurre que hace algunos meses las fotos de estos nobles borricos siendo explotados por los turistas, acapararon unos titulares en el mundo periodístico, lo cual despertó el entusiasmo de los activistas que pugnan por los derechos de los animales al buscar apoyo en su protección. De este modo, el Ministerio de Desarrollo Rural y Alimentación de Grecia dio a conocer nuevas regulaciones para el bienestar de los burros.

En tales normas se establece que desde ahora no podrán llevar cargas ni turistas que pesen más de 100 kilogramos, o una quinta parte de su peso.

Los dueños de los burros de Santorini deberán estar muy seguros de que se cumpla tal disposición y por si fuera poco, tendrán que mantener a sus animales en condiciones aceptables, con hidratación y una alimentación adecuada. Tal forma de proceder es una forma para generar conciencia acerca de las relaciones apropiadas con el mundo animal.

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